Reportaje NAPA 25: Huchuy Runa, unidos son grandes
Amanda Gonzales, Instituciones, Reportajes Sábado, 17 Noviembre 2007NAPA visitó en Cusco la casa y escuela Huchuy Runa, donde niños y adolescentes le sacan la vuelta a la pobreza y el abandono gracias a la asociación Ayuda a la Niñez, pero sobre todo a su unión y a tres reglas de oro. Conócelos.
A medio día, en el centro del Cusco se escucha la hora más feliz, la de la salida, y la ciudad se llena de niños y adolescentes, de huchuy runa, de gente en chiquito. En Cusco, los huchuy runa más pobres tienen una casa que lleva su nombre. Una casa donde los cuidan, educan y acompañan hasta la mayoría de edad.
Carlos: Estoy desde cuarto año. Como mi mamá no sabía, en el campo el trabajo, todo es chacra y el dinero no alcanza pa’ la comida. Y por eso mi mamá se decidió a venir acá al Cuzco y luego yo quise meterme a otro colegio, pero poco a poco me fui acostumbrando aquí en este colegio.
Los nervios de ser nuevo, son normales. Casi todos los niños se sintieron así, antes de adoptar a Huchuy Runa como su hogar y a sus compañeros como su familia.
“Yo cuando llegue la escuela me puse muy triste porque no conocía bien a los demás compañeros. Me puse a llorar cuando mi papá me dejó. Después de dos días empezaron a quererme como a una hermanita menor y me puse muy feliz. Pero ahora nunca tratare de olvidar la escuela Huchuy Runa”.
Es que Huchuy runa es mucho más que un colegio gratuito.
Carlos: Es muy bonita. Enseñan bien, me dan de comer. No era como en las otras escuelas que ni siquiera me daban ni una naranja, todo era comprar. Aquí tenemos talleres, tenemos comedor, y en los talleres avanzamos trabajos como hojalatería, por ejemplo.
Luis: Buenas tardes amigos, este es el taller de hojalatería. Nosotros trabajamos con diferentes tipos de lata, como son: de leche, de nescafé y de aceite.
Carlos: Hacemos trabajos como el de latas, y en carpintería hacemos trabajos como tipos de madera. Y en dibujo, pintura, hacen dibujos como un paisaje, una ciudad, varias cosas que hacemos.
Los Huchuy Runas aprenden además, de panadería, costura, manualidades y cerámica. Y como son 200 hermanitos y hermanitas, aprenden también a colaborar con las tareas en la casa, en donde viven al menos 30 de ellos.
Luz Marina: Yo vivo en esta casa. Le voy a mostrar. Yo llegue aquí porque mis papás fallecieron, los dos. Y unos padres que vivían en Ocongate, ellos me trajeron aquí. Mis hermanas vienen cada domingo a sacarme, a pasear.
Para Luz Marina y sus hermanas, Huchuy Runa es la oportunidad de hacer muchas cosas que la pobreza le hubiera impedido. Porque hubiera tenido que trabajar desde muy chica, sin poder ir al colegio, o tener tiempo para jugar o entretenerse.
Luz Marina: Bien. Estoy mejor porque aquí me dan todo. Tengo profesores que me enseñan, la señorita Clara que me apoya en todo. Mi hermana también está estudiando por el apoyo de esta institución.
Los encargados de Huchuy Runa les han pintado en la pared, un árbol con todo lo que quisieran que estos chicos aprendan.
Carlos: el árbol, sí es muy bonito. Tiene muchos valores que nosotros debemos cumplir para tener un futuro en la vida.
Respeto a nuestros profesores, y a nuestros compañeros mayores y menores.
La paz significa que debemos amarnos unos a otros.
El árbol del mural está allí para recordarles que hay que ser justos y solidarios, aunque a veces, los más inquietos se olviden de leerlo. Y entonces…
Carlos: a veces hago travesuras, a veces les pego a mis compañeros o dejo caer una cosa y tengo que pagarla. El profesor me castiga, tengo que quedarme a barrer o a trapear. Pero yo también me merezco mi castigo por hacer travesuras.
Huchuy Runa es una casa, una familia. Con grandes a cargo y chicos correteando y jugando por todos lados; con la más dulce y el más travieso. Y tomando el ejemplo de los incas, tienen sus tres leyes de oro.
Panaderito: Allinta yachay: aprende bien. Allinta munay: quiere bien. Allinta ruway: haz bien.
Ese es el secreto de Huchuy Runa para la felicidad.
Luz Marina: Yo soy feliz, porque me gusta oír las voces de los niños, así.
Huchuy Runa existe porque personas en todo el mundo quieren apoyar a estos chicos. Una cadena solidaria que ya tiene 23 años, y cuerda para muchísimos más.
Mi vida es valiosa, mi vida es amor, mi vida es bonita, mi vida es importante, mi vida es vida. En mi vida yo canto, en mi vida yo bailo.
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