Reportaje NAPA 28: Bailando para los Apus
Música, Reportajes, Tradiciones Viernes, 7 Diciembre 2007Los Danzantes de Tijera, en Huancavelica, Ayacucho y Apurímac, mantienen en vida un diálogo milenario. Dedican su danza y sus proezas a los grandes nevados, a cambio de tener buen clima en el campo, o triunfos en la ciudad. Conoce a Ángel, que se va haciendo conocido como Nina Uro, o luciérnaga, la luz en la oscuridad.
Existe un sonido que nace bajo el cielo de los andes… que toca para los Apus y marca el palpitar de corazones en la sierra, al ritmo de tijeras, arpa y violín… es el sonido de la danza de tijeras, danza que con pasos firmes llegó hasta Lima.
“La música es muy buena, muy bonita y me gusta como bailan los danzantes… a mí me gusta tocar el violín y estoy aprendiendo, por eso he venido acá a ver este arte bonito”
“Me gustan sus tonadas, los bailes que hacen, los números que hacen, todo. Una danza que debemos de sacarla adelante”
“Yo he venido a ver los danzantes de tijeras, porque me gusta el bailar de los danzantes”
“Lo que más me gusta de la Danza de las tijeras es el baile del Tipac tipac. El baile del Tipac tipac, es el zapateo. Los danzantes demuestran su aire y zapatean al compás de la música”
“Viene de nuestra cultura, de nuestra cultura incaica”
En quechua se la llama “Supay Huapasi Tusak” que significa “El danzante en la casa del diablo”. Fue por eso que durante el Virreinato, los españoles querían desaparecerla. Pero gracias a los abuelos, padres, e hijos todavía podemos gozar de la tradición. Y es que no solo hay jóvenes espectadores que gustan verla, también los hay que ya practican este arte con ganas y dedicación, es el caso de Ángel.
Ángel: Mis padres son de Ayacucho y yo soy un Danza de Tijeras…
Ángel: Yo bailo desde los 8 años y me gusta porque me da una emoción… es como un juego porque mi sangre corre más con el sonido del arpa el violín y las tijeras… los fines de semana yo vengo de jugar partido y a pesar que estoy cansado con mi tío practicamos o sino con mi tío.
Desde Huacaña, región Ayacucho, la familia de Ángel, vino a Villa El Salvador trayendo toda la tradición de la danza y enseñándosela para que él demuestre su arte en la capital.
Ángel: Yo quiero que en Lima se conozca todo su arte porque es muy lindo verlo, que siga continuando y que nunca se acabe para que el Perú salga adelante con las otras danzas que existen.
Por eso Ángel no olvida sus raíces…
Ángel: El 28 de Junio en Huacaña, celebran a San Isidro el Labrador, los danzantes de tijeras bailan toda la noche de noche a día y la fiesta dura una semana.
Ángel: Nosotros bailamos a los Apus para que nos traiga prosperidad, cosechas y mucho más. Yo sigo bailando para que los Apus me cuiden.
Y los Apus seguirán cuidándolo gracias a la fe que le tiene a su arte y tradición…
Ángel: A mí me gustaría bailar hasta las últimas… y dejar a mí discípulo que siga continuando con la Danza de las tijeras, es chévere, morir bailando una danza que te gusta.
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