Mientras gran parte del sur sigue esperando liderazgo y recursos para su reconstrucción, artistas voluntarios de “La Tarumba” hacen lo que mejor conocen, reparar las almas asustadas de los mas pequeños.

Santa Cruz es un pueblo en las afueras de Cañete, que fue duramente golpeado por el terremoto. Además de los daños materiales, el susto también deja heridas, a veces más difíciles de ver y atender.

“Destrozadas las casas, gentes tristes, los niños desesperados, siempre la pregunta, decían, si se va a salir el mar, no se va a salir del mar”

“Estaban llorando, estaban desesperados, por la playa nada más, pensaban que se iba a salir”

“Los chicos estaban nerviosos, tenían miedo y después que comenzó otra vez seguían llorando, le pedían a Dios”

NAPA 28: Encendiendo sonrisas

Pero desde hace dos meses, todos los sábados y domingos los chicos del Pueblo de Santa Cruz están listos para jugar, y es que los fines de semana llegan los voluntarios del proyecto “Jugando Crecemos y crece el Perú”.

Isela (voluntaria): Ellos estaban a la expectativa de cualquier ruido que escuchaban ya parecía que era el terremoto y querían salir como flecha.

Los voluntarios pertenecen a la escuela de circo La Tarumba y con el apoyo del Ministerios de la Mujer y Desarrollo Social se vienen desde Lima, porque el juego es el mejor remedio.

Isela (voluntaria): Conforme han ido pasado las semanas han ido abriéndose más con nosotros, contándonos más cosas, cómo se sienten, qué piensan, cosa que al comienzo no hacían.

José Antonio (Voluntario): Había más una timidez, no podían desenvolverse de mejor forma, en cambio ahora que nos vamos creo que los dejamos totalmente desenvueltos, son una confianza no sólo hacia nosotros sino a cualquier persona que pueda venir a jugar con ellos.

La pena es que el proyecto también se despide de Santa Cruz en este día, y en el ministerio falta la voluntad o los recursos para llevar este cariño a otras comunidades que lo necesitan.

“Nos despejan la mente, o sea, jugando ya nos olvidamos de los problemas, todo.”

“Estar con todos mis amigos, estar alegre, estar feliz. Como siempre, siempre feliz pues, con todos porque siempre nos sentimos alegres cuando estamos acá.”

“Yo aprendí a desenvolverme, a ser más alegre y ya me olvidé de todos los problemas del terremoto”

En el resto de ciudades y pueblos afectados, otros chicos también merecen jugar para olvidar

NAPA 28: Encendiendo sonrisas

Jose Antonio (Voluntario): Como niños tienen derechos a jugar, a ir creciendo con el juego, a compartir, a aprender y a través del juego tratamos siempre es de transmitirles eso. Desarrollar sus habilidades, una confianza, la emoción, los gritos, la alegría, las sonrisas, todo eso creo que es parte del aprendizaje de un niño.

Isela (Voluntaria): De hecho a través del juego se puede ayudar mucho a nivel emocional. El niño logra mediante el juego sacar todo lo que tiene adentro, por decirlos así.

Jose Antonio (Voluntario): Creo que la terapia y el juego los sumerge en un momento muy especial con nosotros.

Han pasado casi 4 meses del terremoto y la reconstrucción avanza muy lentamente, las paredes siguen en el suelo y en muchos de los colegios aún no se dictan clases, y miles de niños perderán el año escolar. En medio de esta oscuridad proyectos como este prenden la luz de sonrisas y esperanza, una luz que ojalá ayude a las autoridades adultas a ver las necesidades urgentes que deben ser atendidas.

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