Los zapateadores de El Carmen festejan varios días al Niño de cada Navidad. Y para muchos niños y adolescentes de este pueblo al sur de Lima, su primer compromiso de zapateo serio es, además, ocasión para un bautizo muy especial.

- Baja niño carcelero, baja niño carcelero, sácame de esta prisión.

- Han llegado los negritos cantando la libertad.

Y aquí están, como cada año, el atajo de los negritos de la familia Ballumbrosio, zapateando por el nacimiento del niño Jesús.

El atajo es la compañía de danzantes de zapateo que dirige esta familia, conocida por su aporte a la cultura afro peruana. Los Ballumbrosio entrenan a muchos chicos de El Carmen, en Chincha, y así siguen con esta antigua tradición de expresar sus creencias religiosas a través del arte y de la música.

- Siempre a mí me ha gustado bailarle al niño.

- Alegría, porque estoy dándole una devoción al niño Jesús.

- Toy destacando la devoción.

- Me gusta bailar por la devoción del niño.

- Algo muy importante porque le estoy bailando al niño.

Miguel Ballumbrosio: Es una danza peruana 100% pura porque tiene tanto de lo andino como del afro descendiente aquí en el Perú. Hay que pensar algo más en que se mantenga este patrimonio, porque en realidad es patrimonio lo que estamos haciendo ahora, es un patrimonio cultural y un patrimonio del pueblo, es algo del pueblo.

Pero zapatear no es cosa fácil, hay que empezar desde muy pequeño, hay que practicar muchas horas y ponerle mucho empeño para estar listo.

Miguel Ballumbrosio: Estos niños como tú los ves aquí, a veces no tienen ni que comer pero están ensayando, están practicando incluso sin comer con agua solamente, y están practicando, están zapateando como si comieran como un niño normal, como si se alimentaran como un niño normal como si tomaran un vaso de leche. Los niños aquí es muy difícil que tomen un vaso de leche, y mira la fuerza que tienen, la potencia que tienen, es porque es así, es la tradición, es el amor a nuestra cultura.

Luego hay que bautizarse para ser parte del atajo. El bautizo es un ritual de iniciación en el baile, en el que los chicos hacen promesas:

“Que tu corazón zapatee contigo, que tu alma viva contigo. Yo te bautizo en el nombre del atajo de los Ballumbrosio. Para que seas un niño de bien, yo te purifico. Con la sal te purifico, para que seas un niño de bien, abre la boca. Siempre ten la fe del niño y de Dios.”

- Para comprometerse más con el niño.

- Comprometido con el baile y con el niño.

- Para que no se pierdan y para poder seguir la tradición hasta donde podemos.

- Comprometido con el niño, que debo zapatear cuando me lo digan.

La noche del 24 de diciembre los atajos van a recibir a la virgen que llega al pueblo, y celebran bailándole a ella y a su hijo que está por nacer.

Miguel Ballumbrosio: Un respeto, una atención y una preocupación para que esto no se muera. En El Carmen hay una potencia increíble y también hay una ignorancia increíble en el sentido que tienen algo que es del pueblo pero nadie lo sabe valorar.
Nadie, excepto los chicos y los Ballumbrosio por supuesto. Ellos tienen por eso el proyecto de hacer un centro cultural que proteja y difunda la riqueza cultural del Carmen.

Finalmente, el 25, el día de navidad, van hasta el Guayabo, un pueblo vecino en donde cantan y bailan de casa en casa.

Hijos, nietos y bisnietos conservan la tradición sigiendo el ejemplo y ante la mirada de aprobación de Amador Ballumbrosio, el patriarca de esta familia y a la que el país debe la conservación de este invalorable patrimonio. ¡¡¡Gracias Amador!!!

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