La música no sólo comunica mas allá de culturas e idiomas, también es importante en la formación de las personas. El método Suzuki se creó hace mas de medio siglo para promover su enseñanza, y en estos días reúne en Lima discípulos de todo el país.

Una vez al año, cientos de maletines negros van y vienen por estos salones. Y el aire se llena de sonidos.

“Yo me llamo Salvador, soy de Huancayo y toco piano”.

Salvador es uno de los 300 niños que han venido a esta gran reunión.

“Fue el primer día de colegio, nos hicieron escuchar la música de Johan Sebastián Bach y ahí me fascinó”.

No es el primer año en que Salvador viaja a Lima al festival de música Suzuki.

“Me siento muy alegre porque al fin puedo tocar otras música ya más avanzadas. Mi sueño es poder tocar la marcha turca. Yo sé que es difícil, pero es cuestión de práctica”.

Meylin es de Huanuco y toca violín.

“Me gusta su sonido, su expresión como lo tocan”.

Ella descubrió sus instrumento a través de su hermana.

“Yo le escuchaba tocar a mi hermana y un día yo le dije a mi mamá que me compre un violín y mi mamá me compró el violín, y desde ese día comencé a practicar”.

La música y el amor por la música se aprenden, se heredan. Compartirla es como un lazo invisible entre hermanos y entre paisanos.

“Escuchaba muchas veces el violín cuando tocan en huaynos, y suena bien bonito. Un poco dulce cuando tocan música triste”.

Y así como Meylin aprendió de su hermana, quiere compartir con otros lo que disfruta cuando hace música.

“Siempre quiero tocar y enseñarle también violín a los niños y ser una gran violinista”.

Y en el festival Suzuki, profesores de música vienen a aprender como hacer eso de una mejor manera para los niños.

Anika Petrossi: Un movimiento educativo que propugna la comprensión entre las personas y la paz mundial a través de la música. Para aprender un instrumento se requiere desarrollar determinadas cualidades humanas: perseverancia, atención, concentración, sensibilidad hacia otras personas, solidaridad, la cooperación.

Los mejores profesores del método Suzuki de todo el mundo vienen a capacitar profesores peruanos y latinoamericanos.

“Este festival es una especia de fiesta”.

Y los niños son los que la pasan mejor.

“Lo que más me gusta es cuando dan clases en grupo”.

“Me gustan las clases maestras”.

Laura es de Cuzco y toca quena, flauta dulce y flauta traversa. Ella es parte del método Suzuki desde antes de nacer.

“Cuando yo estaba en la panza de mi mamá, ella me llevaba a las clases de estimulación temprana y ahí hacían que ella me escuche con un tubo que va de la cabeza y que termina en un cono y ella cantaba y yo escuchaba. Y a partir de los 2 años me gusto la flauta. La flauta dulce, tan fina, me gustan los tonos alegres, los tristes, los calmados, los rápidos”.

Para Laura, lo más lindo es tocar con sus amigas las canciones que más le emocionan.

“Las demás personas piensan que el huayno es feo porque no conocen bien, porque no han sentido bien el huayno. Es una música tan bonita porque el huayno cuenta leyendas, leyendas cantadas”.

Y así, compartiendo, niños de distintas regiones aprenden unos de otros.

“Soy Ronald y vengo de Cuzco”.

“Soy Giancarlo y vengo de Ayacucho”.

“Por el festival Suzuki que se realiza todos los años, y bueno, nos conocimos y nos hicimos buenos amigos”.

“Ahora también nos hemos reencontrado y estamos intercambiando saberes”.

“Bueno, Giancarlo es un buen amigo, y me gusta intercambiar mensajes, canciones”.

“Es muy hermoso conocer a otras personas de otras ciudades que nunca has conocido”.

Aprender a tocar un instrumento es mucha más que sólo eso. Es abrir los oídos a otras culturas desde sus músicas, es abrir la mente a lenguajes nuevos donde no hay palabras. Es abrir el corazón para conectar y sentir las vibraciones de otros corazones.

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