El distrito de Magdalena cerró esta semana el Carnaval Negro 2008, festival de arte, con un pasacalle donde el invitado de honor fue el diablo, un personaje que resultó más bromista y alegre que maldito o temible.


“¡Diablo!”
“¡Diablo!”
“¡Diablo, diablo, diablo!”

Cochecho Ballumbrosio (músico-bailarín): Es danza y es zapateo, lo tienen ustedes ahí de muestra, esto es muy importante para ustedes porque es parte de la cultura peruana, parte de la cultura negra y parte de nuestra tradición peruana.
…Es por eso que Magdalena cerró su festival artístico, Magdalenarte, que celebra hace 5 años, con el Carnaval negro…

“Me siento muy contenta porque me aplaudan”

“En mí me siento, pues, una emoción tan grande ¿no? el tocar y… los músicos, nuestros amigos bailando”

Cochecho Ballumbrosio (músico-bailarín): Tenemos tantas danzas, tantas danzas, no solamente danza negra en nuestro país, que muchos de nosotros no sabemos, hay que preocuparse más de eso.
Cuando estas enseñanzas empiecen a entrar en nuestros colegios hay que tomarla, hay que atraparla y mejor si te enseña un viejo como yo. Entonces es muy importante que conozcamos la gran parte de las danzas de nuestro Perú porque no valoramos tanto lo que nosotros tenemos y eso es más rico.

Quienes también lo saben son el grupo cultural Yuyahqani, co-organizadores del pasacalle…

Al pasacalle llegaron también unos conocidos de NAPA, los chicos del proyecto Pucllay de Carabayllo.

“Contenta ¿no?… este… bailamos con todos los compañeros ¿no? se el son de los diablos”

“Que la gente pa’ que se entere lo que estamos haciendo y nos apoyen”

“Primero lo… practicamos los pasos, todo lo que tenemos que ensayar y después lo bailamos”

Milagros (Generarte): No es solamente que los chicos aprendan a saltar, a tocar el cajón y a hacer piruetas. Es que sean mejores personas, personas que crean en sí mismos.

El pasacalle terminó en la plaza de magdalena donde cada comparsa presentó su show.

Cochecho Ballumbrosio (músico-bailarín): Yo participo en esta comparsa porque es parte de mi negrada. Entonces lo hago con muchísima alegría y con muchísimo amor, es un día para demostrar todo lo que tengo acá en mi corazón, ahí ta’.

Las comparsas vienen a bailar el son de los diablos, una danza negra antigua, que reivindica a este personaje tan despreciado por muchas religiones pero que -para la cultura afroperuana- representa la picardía, la broma y la risa.
“De unos negros que bailaban el son de los diablos y después desapareció y después se recreó de vuelta”

“De una danza que bailan el son de los diablos, que son muy traviesos, que se dedica a hacer travesuras… y cómo se llama… y se divierte”

“Donde hacemos así travesuras con todos los chicos y nos divertimos”

“Es una manía de los diablos, o sea que te asustan y tu te espantas ¿si o no?”

“Ah, los diablos así molestan a la gente, tratan de divertirse así ¿no?”

“Sí me gusta asustar a la gente pero con la máscara”

“Lo estamos recuperando el baile”

Cochecho Ballumbrosio (músico-bailarín): El son de los diablos es la parte de la tradición, pertenece al zapateo. Es una danza con zapateo y picardía, ahí nació el son de los diablos.

Pero este diablo no es el personaje maldito de la religión católica… Para los negros, como para el mundo andino antes de la venida de los españoles, el diablo es un personaje gracioso y pícaro, que complementa y sazona a la necesaria pero aburrida virtud.

Cochecho Ballumbrosio (músico-bailarín): ¿Qué hacían los negros para esta danza? Se ponían máscaras para asustar, pero para asustar con alegría.

Chicos no hay nada de malo en ser un poco pícaro, no hay nada de malo en asustar un poco, no hay nada de malo en ser un poco diablo.

Cochecho Ballumbrosio (músico-bailarín): Dime tú quien quiere ser primero ángel y después diablo, primero tienes que ser diablo para después ser ángel.