Honoris Causa en latín significada “por causa de honor”, y es el nombre de un título que las universidades conceden a personas con una vida admirable. La de Alejandro Cussianovich, dedicada a los niños y adolescentes trabajadores, fue reconocida por la Universidad Villareal la semana pasada.


NAPA 57: Padre Cusianovich

¿Quién será este señor de cabeza canosa y grandes lentes que inspira tanto cariño a los chicos?

¿Y por qué la universidad Federico Villarreal le otorgó el viernes pasado el grado de Doctor Honoris Causa, el mayor reconocimiento que ofrecen las universidades?

Gabriela: Gracias querido Chito, gracias por dedicarnos tu tiempo a enseñarnos a escucharnos… a luchar junto a nosotros por nuestros derechos.

Su nombre: Alejandro Cussianovich, pero para los patas… Chito

Chito: Jajajaj, buena. Yo trabajé en el Callao, y yo tenía cantidad de muchachos que venían al Centro Juvenil, y yo no conocía todos los nombres, imposible aprender… todos forajidos de los barrios, de Zepita… bueno… yo llamaba a todo el mundo Chito…oye Chito, oye ¡Chito!. Chito es ladrón, era en esa época, ¡todos eran Chito allí en el Callao pe! Entonces, nos llamábamos Chito y yo me quede con el chaplín.

Chito: ¿Para qué nos sirve el trabajo?
Enrique: Sustentar a la vida,
Aidé: El trabajo dignifica a la persona.
Chito: Y tú flaco, ¿Por qué trabajas?
Chibolo: Para ayudar a mi familia a que salga de la pobreza…
Chito: ¿Y han salido o todavía?
Chibolo: Estamos en eso…

Yurley: Cuando lo conocí por primera vez me pareció una persona excelente, una persona que debemos de seguir sus cualidades y sus consejos, y su experiencia la comparte con todos nosotros y hay que poner todas su ideas a flote.

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Enrique: Él sí trata de entendernos y de apoyarnos.

Aidé: Nos está enseñando a ser protagonistas de cada ocasión que hay.

Gabriela: Hace que nosotros veamos la vida con paz, con otra cara pero a la vez nos hace ver la vida con realidad.

Chito: Yo no puedo olvidar la expresión de un compañero, que cuando yo cambie de colegio y fui a para a un colegio de sectores medios, medios pelaos como era el colegio de los salesianos, y me preguntó y en ese colegio ¿cuántos cholos hay?… Una expresión de las raíces racistas que se respiraban en este sector un poco más acomodado si se quiere, de la escuela en la que yo había estado.

El compromiso de Chito con los demás es completo: Espiritual como sacerdote y profesional como maestro.

Chito: Yo era encargado de cuidar en el internado habían 120 muchachos desde primaria hasta secundaria internos, entonces ahí es dónde yo inició un trabajo más directo.

La entrega de Chito continúa en los años 70 cuando se convierte en uno de los principales pensadores y luchadores por el reconocimiento de los derechos de los niños, niñas y adolescentes, en especial de los que trabajan.

Chito: Para que dentro de 10 años podamos tener jóvenes que desde más pequeños han pasado por la experiencia de estar organizados.

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Y la recompensa la recibe cada vez que visita a los chicos de los proyectos educativos de niños, niñas y adolescentes trabajadores, logrados gracias a su trabajo ya los de ex NATs agrupados en IFEJANT institución que Chito dirige.

Aide: Él quiere que nosotros los NATs, ahora seamos mejores, que nos reconozcan, que nos valoren lo que hacemos.

Gabriela: Vamos a luchar para que nuestros derechos se oían y también a la vez que la sociedad entienda que los niños pueden opinar.

Chito: Para hacer que la causa de la justicia social y la solidaridad y los derechos y la dignidad de los pobres sean respetados.

Yurley: Yo veo a Alejandro como a una persona adulta que no ha perdido su espíritu de niño, que sigue luchando por nosotros.

Enrique: Como algo diferente en él, todo alegre, nada de estar renegando… no como todos los adultos.

Este es Chito… por eso tanto cariño, por eso, este homenaje…

Chito dando su discurso: Que todos aquellos que tienen que sudar para ganarse el poco de pan que podemos llevar a la boca pudieran sentirse que hay un país que los reconoce y al reconocerlos los hace existir social y políticamente, pero con la frente en alto y el corazón dilatado, lleno de calor, de cariño y de ternura que es lo que siempre las nuevas generaciones nos ofrecen. Muchas gracias.