El castigo físico daña cada día el cuerpo y la mente de miles de niños y adolescentes en el Perú. Todos debemos denunciar la violencia, para que desaparezca de los hogares y la educación.



“Yo tengo 13 años, mi mamá está en la sierra, en Ayacucho. Como mi hermano me ha traído para que la ayude a cuidar a su hijo que su esposa se iba a trabajar dice. Cuando yo he llegado estaba bien todo con mi cuñada y después cuando llegué yo pasaron dos semanas o tres semanas de ahí ya me comenzó a pegar. Primero te voy a pegar, te voy a pegar después una vez sí me ha tirado cachetada y de ahí ya se acostumbro a pegarme después ya comenzó a jalar mis cabellos, patearme todo.”
“Ella se iba a su casa de mi vecina me dejaba para lavar un montón de ropa, todos los servicios y de ahí a veces yo no podía hacer todas las cosas. A qué hora los piensas hacer a qué hora vas a ir al colegio así me pegaba. Me tiraba puñetes y me pateaba en mis rodillas…”
La realidad para al menos la mitad de los niños y niñas en el Perú es esta: Golpes y maltratos de adultos atrapados en una cadena de traumas y frustraciones.
Por eso organizaciones de niños, niñas, adolescentes y adultos consientes, lanzaron hace más de un año la campaña “Adiós al castigo físico y humillante”
Helen Tipean (Alcaldeza escolar de Lima Metropolitana): Como que hacerlo visible, que la gente vea que existe el castigo y que el castigo es malo… pero esa es una chambasa porque el que tu le digas a un adulto que no vuelva a castigar a su hijo y que emplee otras metodologías para educar pues, demanda un tiempo.
Layla Villavicencio (Delegada Nacional de MNNATSOP): Y el castigo con una sola campaña de unos meses no se va a acabar. Es un proceso largo duradero, el cual nos implica estar cada vez más fortalecidos, implica estar cada vez más capacitados y de ir sensibilizando a la población en general.

Han recolectado firmas, han hablado con ministros y han ido al congreso… pero muchos adultos prefieren no entender
“Mi vecina, miraba todo pues que me pegaba, todo y después ahí me llamó cuando estuve pasando y me dijo ‘Ven hay que ir a la comisaría de las mujeres” De ahí trajeron a la comisaría de Pachacamac ahí me dejo la señorita del MIMDES. Cuando vuelve mi cuñada ya ahí conversaron y mi cuñada le mintió ‘Yo no le pegaba, a ella yo no le he pegado’ Conversaron y después ya me he ido a mi casa con mi hermano y con mi cuñada. En la mañana del sábado ya de vuelta me comenzó a pegar de vuelta me reventó mi labio también”
Solo la Defensoría del Pueblo ha entendido que el problema está en la mente enferma de ciudadanos y autoridades adultas.
Por eso es que mantiene una campaña permanente para humanizar nuestros hogares
Beatriz Merino (Defensora del Pueblo): Tenemos que demostrarle al Perú que el diálogo y la tolerancia son los recursos válidos y los únicos para que nos podamos entender. La única relación entre padres e hijos es la relación de amor.
“En la casa de mi cuñada no había ni amor ni cariño ella me quería maltratar no más. Otro día que me pegó y me reventó mi labio. Mi compañera también era una señora ella también me había visto que mi labio estaba reventado y me dijo ‘Qué te pasó’ y yo no nada, nada yo no le quería contar y me dijo y me preguntaba y me preguntaba y yo le conté que mi cuñada me pegó.”
Es urgente denunciar al abusivo, porque daña cuerpo, mente y espíritu. Así sea tu mamá o papá un profesor o cualquier desconocido que veas maltratar a un menor.
Helen: Cuando vemos que un señor o alguien le está pegando a una mujer es ‘Ah! No se le puede pegar a una mujer’ pero cuando vemos por la calle que una mamá está pegando a un niño… por qué la gente pasa, lo mira, se da la vuelta y dice ‘pobrecito ese niño’ y se va, no puede reaccionar es algo aceptado.
Solo esta combinación de denuncia, cambios en las leyes, y compromiso real del estado, por ejemplo a través de sus medios de comunicación podrán reestablecer el amor en la relación de grandes y chicos.
Que cambien la leyes porque los señores que no maltraten a esos niños, hijos que tendrían amor y que ya no peguen a los niños.