El trabajo doméstico está poco profesionalizado en nuestro país, y muchas veces esconde abusos e injusticias. Felizmente hay instituciones, como la Casa de Panchita, que apoyan a las trabajadoras domésticas, sobre todo cuando son menores de edad.

Muchas niñas y adolescentes se ven obligadas a trabajar, algunas lo hacen en las calles y otras en casas, como trabajadoras del hogar.

Eva: “La casa de panchita es una agencia de trabajo y a su vez ayudan a la chicas que no tienen donde ir, que no tienen familiares se van a la casa de panchita, es como nuestra segunda casa se puede decir.”

“La Casa de Panchita” es un espacio creado por la Asociación Grupo de Trabajo Redes para que niñas, adolescentes y mujeres trabajadoras del hogar conozcan sus derechos y mejoren su educación.

Johanna Reyes: “La Casa de Panchita, es un lugar abierto, es un lugar de encuentro para las trabajadoras del hogar adultas, pero también un lugar especial para las adolescentes trabajadoras del hogar.”

Marcelina: “Tuve problemas y la casa me apoyó con un abogado para salir del problema que tuve, y he trabajado por medio de ellos y me ayuda bastante.”

Zarai :“Es una organización donde asisten niños y niñas, donde se recrean, se divierten mucho, juegan y aprenden.”

Andrea: “Ayudan y orientan a las chicas, es como una guía donde te hacen aprender cosas nuevas y te orientan con tus derechos y hacerte respetar.”

Tania. “He visto que sufrían maltratos, explotaciones y violaciones, primeramente nos ayudan a conocer nuestros derechos, cómo una empleadora tiene que tratar a una empleada,”

Según el Código del Niño y del Adolescente, el estado reconoce el derecho a trabajar a partir de los 14 años pero deja la responsabilidad de supervisarlo a las municipalidades, responsabilidad que muy pocas asumen….
Mientras tanto muchas niñas y adolescentes en nuestro país son maltratadas y mal pagadas.

Tania: “Cuales son los principales derechos que tiene un niño. Primeramente que lo trate bien, que no sufra maltratos o gritos, tener un seguro de salud y una gratificación.”

Además 15 días de vacaciones pagadas por año, ellas deberían recibir Compensación por tiempo de Servicio y trabajar un máximo de ocho horas diarias.

Johanna Reyes: “Muchas veces exceden las horas permitidas por la ley, y que, muchas otras veces, involucran una serie de acciones en las que se violan los derechos de los niños.”

Pero en la Casa de Panchita también les dan clases y talleres que las ayuden en su desarrollo.

Eva: “Hay bastantes cursos, de inglés, de teatro, hay cursos para hacer bisutería, hay un psicólogo que nos puede orientar y hay cursos de niñeras también y para el adulto mayor, computación y bastantes cursos que nos ayudan.”

Marcelina: “Actualmente estoy estudiando enfermería y voy a la casa de panchita y tomo curso de oratoria y de inglés. Y guitarra que me gusta“

Johanna Reyes: “Hacemos una serie de jornadas educativas con ellas, que involucran juegos educativos, juegos de integración y comunicación, muchas veces hacemos salidas a teatros, o a cines, o a cuenta cuentos, cosas que ellas no están acostumbradas a hacer, y es más, incluso, que creen que no merecen hacer.”

Y es que las adolescentes que trabajan descuidan su educación. Una investigación de la casa de Panchita demuestra que el 99% tiene atraso escolar.

Flor: “Si trabajan que simplemente se den el tiempo de estudiar, que no dejan los estudios.”

Johanna Reyes “Hacemos actividades de refuerzo escolar, de lectura y comprensión lectora, que hemos notado, en las que hay serias deficiencias, respecto a ellas, en parte por el escaso tiempo para hacer las tareas escolares,”

Y para celebrar los veinte años de “La Ca

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