La Casa de Panchita
Daniel Bello, Economía, Reportajes, Trabajo infantil Jueves, 6 agosto 2009El trabajo doméstico está poco profesionalizado en nuestro país, y muchas veces esconde abusos e injusticias. Felizmente hay instituciones, como la Casa de Panchita, que apoyan a las trabajadoras domésticas, sobre todo cuando son menores de edad.
Muchas niñas y adolescentes se ven obligadas a trabajar, algunas lo hacen en las calles y otras en casas, como trabajadoras del hogar.
Eva: “La casa de panchita es una agencia de trabajo y a su vez ayudan a la chicas que no tienen donde ir, que no tienen familiares se van a la casa de panchita, es como nuestra segunda casa se puede decir.”
“La Casa de Panchita” es un espacio creado por la Asociación Grupo de Trabajo Redes para que niñas, adolescentes y mujeres trabajadoras del hogar conozcan sus derechos y mejoren su educación.
Johanna Reyes: “La Casa de Panchita, es un lugar abierto, es un lugar de encuentro para las trabajadoras del hogar adultas, pero también un lugar especial para las adolescentes trabajadoras del hogar.”
Marcelina: “Tuve problemas y la casa me apoyó con un abogado para salir del problema que tuve, y he trabajado por medio de ellos y me ayuda bastante.”
Zarai :“Es una organización donde asisten niños y niñas, donde se recrean, se divierten mucho, juegan y aprenden.”
Andrea: “Ayudan y orientan a las chicas, es como una guía donde te hacen aprender cosas nuevas y te orientan con tus derechos y hacerte respetar.”
Tania. “He visto que sufrían maltratos, explotaciones y violaciones, primeramente nos ayudan a conocer nuestros derechos, cómo una empleadora tiene que tratar a una empleada,”
Según el Código del Niño y del Adolescente, el estado reconoce el derecho a trabajar a partir de los 14 años pero deja la responsabilidad de supervisarlo a las municipalidades, responsabilidad que muy pocas asumen….
Mientras tanto muchas niñas y adolescentes en nuestro país son maltratadas y mal pagadas.
Tania: “Cuales son los principales derechos que tiene un niño. Primeramente que lo trate bien, que no sufra maltratos o gritos, tener un seguro de salud y una gratificación.”
Además 15 días de vacaciones pagadas por año, ellas deberían recibir Compensación por tiempo de Servicio y trabajar un máximo de ocho horas diarias.
Johanna Reyes: “Muchas veces exceden las horas permitidas por la ley, y que, muchas otras veces, involucran una serie de acciones en las que se violan los derechos de los niños.”
Pero en la Casa de Panchita también les dan clases y talleres que las ayuden en su desarrollo.
Eva: “Hay bastantes cursos, de inglés, de teatro, hay cursos para hacer bisutería, hay un psicólogo que nos puede orientar y hay cursos de niñeras también y para el adulto mayor, computación y bastantes cursos que nos ayudan.”
Marcelina: “Actualmente estoy estudiando enfermería y voy a la casa de panchita y tomo curso de oratoria y de inglés. Y guitarra que me gusta“
Johanna Reyes: “Hacemos una serie de jornadas educativas con ellas, que involucran juegos educativos, juegos de integración y comunicación, muchas veces hacemos salidas a teatros, o a cines, o a cuenta cuentos, cosas que ellas no están acostumbradas a hacer, y es más, incluso, que creen que no merecen hacer.”
Y es que las adolescentes que trabajan descuidan su educación. Una investigación de la casa de Panchita demuestra que el 99% tiene atraso escolar.
Flor: “Si trabajan que simplemente se den el tiempo de estudiar, que no dejan los estudios.”
Johanna Reyes “Hacemos actividades de refuerzo escolar, de lectura y comprensión lectora, que hemos notado, en las que hay serias deficiencias, respecto a ellas, en parte por el escaso tiempo para hacer las tareas escolares,”
Y para celebrar los veinte años de “La Ca






















caramba no sabia nada de el maltrato de los jovensitis y me alegra k aya una casa k los oriente y ayude en esta sociedad k cada vez esta peor los felicito y k hayan muchas casas panchita
A propósito de esta nota, hace una semana falleció mi nana, la mujer que nos acompañó durante toda mi vida, ella cocinaba, lavaba, planchaba y demás pero sobre todo, nos dió todo su cariño… ella nos enseñó a disfrutar las cosas simples de la vida. Cuando leo sobre situaciones de maltrato a esas mujeres que se sacrifican tanto como ella se sacrificó por nosotros me da muchísima verguenza, me indigna… espero que mi Bujita haya disfrutado de nuestro cariño y nuestro agradecimiento por tooodos sus cuidados. Yo la quiero, la quise y la voy a querer siempre, jamás fue mi “empleada”. Fue mi mamita y la voy a extrañar siempre.
Suerte y que sigan creciendo en la casa de Panchita.