El regulador ambiental de Brasil aprobó definitivamente la construcción de la hidroeléctrica de Belo Monte sobre el rió Xingú, en la selva brasileña. Un gigantesco atentado contra el ambiente y ecosistema de la selva amazónica.

Ayer, el Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales (IBAMA) dio luz verde para la construcción de la represa hidroeléctrica de Belo Monte, en el corazón de la selva brasileña. Así, Belo Monte se convertiría en la tercera hidroeléctrica más grande del mundo y proveería de energía eléctrica a su país a partir del 2015. Lo malo, es que este proyecto atenta contra el derecho a la vida de miles de pobladores indígenas que habitan los alrededores del río Xingú y viven de sus recursos, pues la represa será construida sobre sus aguas.

Esto significa que 100 kilómetros del agua de este río se secarán, se destruirán 516 kilómetros cuadrados de selva y 5.000 indígenas y campesinos perderían sus tierras para ser reubicados donde el gobierno disponga. Algo parecido a lo que quieren hacer en nuestra selva con el proyecto de Iñambari en Pucallpa, o la mega represa que se quiere construir en la Patagonia chilena.

Una lástima que a pesar de existir grandes avances en tecnología que permiten obtener energía de recursos renovables, muchos gobiernos todavía prefieran atentar contra el ecosistema y salud de nuestro planeta con tal de obtener mayores ganancias económicas.

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