Punta de Tahuishco, un paraíso en Moyobamba

Moyobamba, ciudad de las orquídeas, patrimonio de la cultura amazónica, alberga miles de pobladores, lugares exóticos, biodiversidad maravillosa y grandes centros turísticos que no puedes dejar de visitar. Uno de ellos es la “Punta de Tahuishco”, desde donde se puede divisar el puerto del mismo nombre y el caudaloso río Mayo. Los alumnos del taller de periodismo del Colegio de Alto Rendimiento de San Martín (COAR – SM) no podían dejar de visitar este hermoso lugar, presentar sus detalles y promover que lo visiten.

Era un viernes 6 de mayo, la emoción desbordaba en el rostro de cada uno de nosotros, pues el día que habíamos esperado durante toda una semana -que parecía eterna-, llegó. Tocó el timbre, todos se alistaban, tomaban sus mochilas, un papel, un lápiz y corrían hacia la puerta. Y exactamente a las 4:55 p.m. salimos, próximo destino: la Punta de Tahuishco.

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Habíamos pasado toda la semana pensando en el gran viaje periodístico, contando los días y nos imaginábamos como sería esta gran travesía. Nunca antes había paseado por Moyobamba, me sentía como un bicho raro caminando en un mundo distinto. Las silenciosas calles, de pronto tenían unos ruidos agudos que provenían de catorce chicos que con gran emoción recorrían los estrechos caminos de la ciudad.

A cada paso que dábamos, nos encontrábamos con gente amigable, con esa sonrisa en el rostro, característica de la cálida población sanmartinense. Mirábamos asombrados las paredes de estos caminos rústicos, llenos de colores y dibujos impresionantes, hechos por pintores oriundos de la zona como Walraq Sharinge, Diego Capjena, entre otros, mostrando a través de estos murales la preocupación de la población por promover la cultura y el arte en la ciudad.

Llegamos a una calle muy angosta donde vimos a unas señoras sacando sus parrillas y cortando sus “maduros”, percibimos ese olor de un “asadito” que hizo crujir nuestros estómagos. Pero ya estábamos cerca, así que continuamos.

tahuishco-escalerasUnos pasos más allá, nos encontrábamos en la entrada para bajar al Puerto de Tahuishco, continuamos emocionados, pero escalones más allá sentimos cansancio y asombro al ver la escalera interminable que teníamos que recorrer. Vimos ese paisaje hermoso de la selva que nos dejaba maravillados. Ese mar verde de hojas que movía el viento y ese hermoso trinar de los pájaros nos tranquilizaba y nos hacía olvidar por un momento el gran cansancio que sentíamos.

Después de 15 minutos de bajar las escaleras, llegamos al gran Puerto de Tahuishco, entre risas, suspiros de cansancio y al mismo tiempo de alivio por haber pasado a través de ese camino que parecía infinito. Nos preparamos y procedimos a entrevistar a los visitantes.

Encontramos personas provenientes del mismo Moyobamba y otras partes del Perú. Recorriendo la parte central del puerto me encontré con la señora Enith de 75 años, moyobambina, quien me comentó que venía a visitar este lugar, pues hace 3 años ella lo vio en plena construcción y ahora lo encontraba hermoso y lleno de turistas, por ello sentía una emoción indescriptible. La señora Enith nos recomendó regresar y visitar más lugares de la ciudad.

De la misma manera, el señor Jovino de 45 años, se sentía feliz al ver la cantidad de gente que acude a este centro turístico, fui afortunada al encontrarme con él, pues me comentó un poco acerca de la historia de este puerto, según el señor Mendoza, el lugar era antes un mercado que se llenaba los sábados, la gente bajaba con ropa, comida, plátano y los productos de las chacras para vender a los botes que desembarcaban de varios sitios. Al entrevistarlo percibí el orgullo que él sentía al ver a su ciudad progresar y tener lugares que promuevan el turismo.

Alumnos del COAR - SM realizando entrevistas
Alumnos del COAR – SM realizando entrevistas

También tuve el agrado de conocer a Elkin, quien trabaja en el puerto y se encarga de los paseos en botes a lo largo del río Mayo, me comentó que los fines de semana son los días que más embarcaciones salen pues es cuando el lugar recibe más turistas, quienes además degustan los platos típicos. También me contó que en julio celebran el día del juane, una festividad que se festeja a lo grande en el puerto.

Y el recorrido terminó, sentimos que el tiempo pasó volando, queríamos quedarnos, pero ya era hora de regresar. Comenzamos el retorno a las 6 p.m. y esta vez teníamos que subir las interminables escaleras, ese sí fue un gran reto.

moyobamba-rio-mayo2Llegamos a la Punta, agotados, derramando gotas de sudor y sintiendo temblar nuestras piernas, pero inmediatamente nos fuimos al mirador, subimos y nuevamente quedamos maravillados con el hermoso paisaje, pudimos divisar el río Mayo, el puerto donde habíamos estado, teníamos esa sensación de vértigo al mirar hacia abajo, el viento rozaba nuestros rostros y sentíamos que podíamos tocar el cielo, fue un momento extraordinario que definitivamente no olvidaré.

Eran las 6:25, estábamos retrasados, habíamos quedado tan hipnotizados con la belleza amazónica que perdimos la noción del tiempo, bajamos rápidamente, pero en el camino me encontré con una tentación irresistible, compré los famosos maduritos con queso y me fui saboreando en el camino de retorno.

Entre risas, chistes y las anécdotas del paseo, llegamos al cabo de 20 minutos al colegio, cansados pero con una gran experiencia que contar. Nuestro viaje había llegado a su fin, pero sabiendo que aún hay mucho que ver y visitar en esta hermosa ciudad. Moyobamba es un lugar que te puede robar el corazón, esa es una razón suficiente para visitar la ciudad de las orquídeas, donde te harán sentir como en casa.

* Crónica de Cinthya Valeria Pinchi Morey, alumna del Colegio de Alto Rendimiento – San Martín
 
El grupo del COAR - SM  feliz luego del recorrido

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